Quien solo vuela, solo queda. Frases famosas “En tiempos de cambio, quienes estén dispuestos a aprender heredarán la tierra, mientras que los que creen que ya saben se encontrarán hermosamente equipados para... more
Vamos por el mundo en busca de nuestros sueños e ideales, aún sabiendo que muchas veces colocamos en lugares inaccesibles
todo aquello que tenemos al alcance de la mano. Cuando nos damos cuenta de nuestro error, pensamos que hemos perdido mucho tiempo buscando lejos lo que estaba cerca y, por ello, nos dejamos invadir por el sentimiento de culpa, por los pasos equivocados, por la búsqueda inútil y por los disgustos que hemos causado. No es exactamente así: aunque el tesoro esté enterrado en tu propia casa, sólo lo descubrirás cuando te alejes de él. Si Pedro no hubiera experimentado el dolor de la negación, no habría sido elegido jefe de la Iglesia. Si el hijo pródigo no lo hubiera abandonado todo, su padre jamás le habría recibido con una fiesta. Hay ciertas cosas en nuestra vida que llevan un sello que dice: "sólo entenderás mi valor cuando me pierdas -y me recuperes." No sirve de nada pretender acortar este camino. El monje cisterciense Marcos García, que vive en Burgos (España), comentaba: "a veces, Dios retira una bendición determinada para que la persona pueda comprenderle más allá de los favores y las peticiones. Él sabe hasta qué punto puede poner a prueba un alma y nunca va más allá de este punto. "En estos momentos, nunca debemos decir que Dios nos ha abandonado. Él nunca lo haría, somos nosotros quienes a veces Le abandanamos. Si el Señor nos impone una gran prueba, también nos dará las gracias suficientes -más que suficientes, diría yo- para que podamos superarla. Cuando nos sintamos lejos de Su rostro, debemos preguntarnos: ¿sabemos aprovechar lo que Él ha puesto en nuestro camino?" En Japón, me invitaron a visitar Guncan-Gima, donde hay un templo de budismo zen. Cuando llegué quedé sorprendido: la bellísima construcción estaba en el centro de un bosque inmenso, pero a su lado había un gigantesco terreno baldío. Pregunté el motivo de aquel terreno y el encargado me explicó: -Es el solar de la próxima construcción. Cada veinte años destruimos el templo que estás viendo y lo reconstruimos al lado. "De esta manera, los monjes carpinteros, albañiles y arquitectos tienen la posibilidad de ejercitar continuamente sus habilidades y enseñarlas -en la práctica- a sus aprendices. Así, también les demostramos que nada es eterno y que incluso los templos están en un constante proceso de perfeccionamiento." Si estás recorriendo el camino de tus sueños, debes comprometerte con él. No dejes abierta la puerta de salida con la disculpa de que "esto no es exactamente lo que yo quería." Esta frase -tan utilizada- guarda en su seno la semilla de la derrota. Asume tu camino. Aunque te sea necesario dar pasos inciertos, destruir y construir constantemente, aunque sepas que podrías hacer mejor lo que estás haciendo. Si aceptas tus posibilidades en el presente, con toda seguridad mejorarás en el futuro. Al Maestro Achaan Chah le regalaron un bonito terreno para que pudiera edificar un templo. Chah, que debía viajar por algún tiempo, dejó la construcción en manos de sus discípulos. Cuando regresó -al cabo de cinco meses- aún no habían hecho nada. Los discípulos habían encargado varios planos a los arquitectos de la zona. Un discípulo preguntó a Chah: -¿Cuál de estos proyectos debemos llevar adelante? ¿Qué debemos hacer para tomar la decisión correcta? Chah respondió: -Cuando se quiere hacer el bien, los resultados son siempre buenos. Libres del miedo a equivocarse, tomaron una decisión y el resultado fue magnífico. Enfréntate a tu camino con valor, no temas la crítica de los demás. Y, sobre todo, no dejes que te paralice tu propia crítica. Dios es el Dios de los valientes.
Según las apariencias todo lo lograría el poder pero la experiencia muestra que es el amor el que todo lo puede. Es el amor el que apacigua e ilumina.
Es el amor el que une y el que alegra, es el amor el que acerca y el que cura. Sólo el amor nos hace de verdad hijos de Dios y hermanos de los demás.
Todo lo puede el amor, pero muchos tienen que sufrir serios golpes antes de aprender que el amor está por encima del poder y el poseer. Cuesta aprender que:
No hay dificultad por muy grave que sea, que el amor no la supere.
No hay enfermedad por muy grave que sea, que el amor no la sane.
No hay puerta por muy cerrada que esté, que el amor no la abra.
No hay distancias por muy extremas que sean, que el amor no las acorte.
No hay muro por muy alto que esté, que el amor no lo derrumbe.
No hay pecado por muy grave que sea que el amor no lo redima.
No importa cuán serio sea un problema o cuán desesperada una situación, el amor tiene poder para superar todo esto porque el amor todo lo vence.
Autor: E. Fox. TE DESEO UN FELIZ FIN DE SEMANA, DIOS TE BENDIGA, ANTONIETA
Cuando llegue a casa esa noche mientras mi esposa servía la cena, la tome de la mano y le dije: tengo algo que decirte. Solo se sentó a comer en silencio. Yo podía observar el dolor en sus ojos. De pronto ya no sabía como abrir mi boca. Pero tenía que decirle lo que pensaba. Quiero el divorcio...... le dije lo más suave que pude.
Mis palabras parecieron no molestarle. Al contrario, muy tranquilamente me pregunto, ¿por qué?
Evite su pregunta con mi silencio, esto le hizo enfurecer. Tiro los utensilios y me grito, ¡no pareces hombre! Esa noche, ya no hablamos más. Ella lloraba en silencio. Yo sabía que quería saber que le había pasado a nuestro matrimonio. Pero yo no hubiera podido darle una respuesta satisfactoria. Mi corazón ahora le pertenecía a Eloísa. Ya no la amaba.
Con un gran sentido de culpa, redacte un acuerdo de divorcio en el que le daba nuestra casa, nuestro auto y un 30% de las acciones de mi empresa
Después de leerlo ella lo rompió en pedazos. La mujer que había estado diez años de su vida conmigo ahora era una extraña. Me sentí mal por todo ese tiempo y energía que desperdicio conmigo. Todo eso que yo nunca le podría reponer. Pero ahora ya no había marcha atrás, yo amaba a Eloísa. Por fin mi esposa soltó el llanto frente a mí, eso era lo que yo esperaba desde el principio. Verla llorar me tranquilizaba un poco, ya que la idea del divorcio que me preocupaba tanto ahora era más clara que nunca.
El siguiente día, llegue a casa muy tarde y ella estaba en la mesa escribiendo algo. Yo no había cenado, había pasado un día muy intenso con Eloísa y tenía más sueño que hambre y mejor me retire a dormir.
Desperté en la madrugada, ella todavía estaba escribiendo. La verdad no me importo y solo me acomode de nuevo en cama y seguí durmiendo.
En la mañana me presento sus condiciones para aceptar divorciarse: No quería nada de mí, pero necesitaba un mes antes de firmar el divorcio, me pidió que en ese mes tratáramos de vivir una vida lo más normal posible. Sus razones eran simples: nuestro hijo tenía unos exámenes muy importantes en este mes y no lo quería mortificar con la noticia del matrimonio frustrado de sus padres.
Esto era algo en lo que yo también estaba de acuerdo. Pero había más, me pidió que me acordara como la cargue el día de nuestra boda.
Quería que cada día de este mes, la cargara de nuestro cuarto hasta la puerta de la casa....... pensé que se estaba volviendo loca. Pero decidí aceptar este raro requisito con tal de que este mes pasara sin más peleas o malos momentos.
Le platique a Eloísa de las condiciones que puso mi esposa...... se rio bastante y pensó que era muy absurdo. Dijo en tono burlón: no importa los trucos que se invente, tiene que aceptar la realidad que se van a divorciar.
Desde que le exprese mis intenciones de divorcio mi esposa y yo no teníamos ningún contacto íntimo. El primer día que la cargue se me hizo un poco difícil. Nuestro hijo nos vio y aplaudió de felicidad al vernos y dijo, papa me da gusto que quieras mucho a mi mama. Sus palabras me causaron un poco de dolor. Desde nuestra habitación hasta la puerta de enfrente camine como diez metros con ella en mis brazos. Ella cerró sus ojos y me dijo al oído que no le dijera al niño del divorcio. Me sentí muy incomodo, la baje y ella camino a tomar el autobús para ir a trabajar. Yo maneje solo a mi trabajo.
El segundo día fue un poco más fácil. Ella se recargo ligeramente en mi pecho. Podía oler la fragancia de su blusa. Me di cuenta que desde hace tiempo no le había puesto mucha atención a esta mujer. Me di cuenta que ya no era tan joven, había un poco de arrugas en su cara, su pelo ya mostraba canas. Ese era el precio de nuestro matrimonio. Por un minuto me pregunte que si yo era el responsable de esto.
A el cuarto día, cuando la cargue. Sentí que regresaba un poco de intimidad. Esta era la mujer que me había dado diez años de su vida.
El quinto y sexto día, me di cuenta que el sentimiento crecía otra vez. No le platique nada de esto a Eloísa. Conforme los días pasaban se me hacia más fácil cargarla. Quizás el ejercicio de hacerlo me estaba haciendo más fuerte.
Una mañana la vi que estaba buscando un vestido para ponerse, pero no encontraba nada que le quedaba. Solo suspiro y dijo, todos mis vestidos me quedan grandes. Es ahí donde me di cuenta que por eso se me hacía muy fácil cargarla. Estaba perdiendo mucho peso, estaba muy pero muy delgada.
De repente entendí la razón...... estaba sumergida en tanto dolor y amargura en su corazón. Inconscientemente le toque la frente.
Nuestro hijo entro en ese momento y dijo, Papa es tiempo que cargues a mama. El ver a su papa cargar a su mama todos los días se le había hecho costumbre. Mi esposa le dio un fuerte abrazo. Yo mejor mire hacia otro lado por temor a que esta conmovedora imagen me hiciera cambiar de planes. Entonces la cargue, y empecé a caminar hacia la puerta, su mano acaricio mi cuello, y yo la apreté fuerte con mis brazos, justo como el día que nos casamos. Pero su estado físico me causo tristeza. En el último día, cuando la cargue sentí que no me podía ni mover. Nuestro hijo ya se había ido a la escuela. La abrasé fuerte y le dije, nunca me di cuenta que a nuestra vida le hacía falta algo así.
Me fui a trabajar..... salte fuera de mi auto sin poner llave a la puerta. Temía que cualquier momento podría cambiar de opinión..... subí las escaleras, Eloísa abrió la puerta y le dije, Lo siento mucho pero ya no me voy a divorciar.
No podía creer lo que le estaba diciendo, hasta me toco la frente y me pregunto si tenía fiebre. Quite su mano de mi frente y le dije de nuevo. Lo siento Eloísa, ya no me voy a divorciar. Mi matrimonio era muy aburrido porque ni ella ni yo supimos apreciar los pequeños detalles de nuestras vidas. No porque ya no nos amaramos. Ahora me doy cuenta que cuando nos casamos y la cargue por primera vez esa responsabilidad es mía hasta que la muerte nos separe.
Eloísa en este momento salió del shock y me dio una fuerte bofetada, y llorando cerro su puerta. Corriendo baje las escaleras y me fui de ahí.
Pare en una florería, ordene un bonito ramo para mi esposa. La chica me pregunto que le ponía a la tarjeta. Sonreí y escribí, " siempre te llevare en mis brazos hasta que la muerte nos separe"
Esa noche cuando llegue a casa, con las flores en mis manos y una sonrisa en mi cara, subí a nuestro cuarto........ solo para encontrar a mi esposa en su cama..... Muerta
Los pequeños detalles es lo que de verdad importa en una relación. No la mansión, el carro, propiedades o dinero en el banco. Estos crean un falso sentido de felicidad que no lo es todo. Mejor encuentra tiempo para ser el amigo de tu esposo o esposa, y tómense todo el tiempo necesario con esos pequeños detalles que hacen la diferencia. Que tengan un feliz matrimonio
Si no compartes este correo nada te pasara
Pero si decides compartirlo, quizás salves un matrimonio
Muchos de los fracasos en la vida le suceden a la gente que no se da cuenta lo cerca que estaban del éxito cuando se dieron por vencidos.
"El Amor todo lo soporta, el Amor todo lo puede, el Amor jamás se acaba"
Un día acudí a una clase con mi novia. No recuerdo mucho del tema de la clase, pero lo que sí recuerdo con frecuencia es la dinámica que se realizó.
Nos sentamos todos en círculo, y nos pidieron a Norma y a mí que nos sentáramos juntos. La instructora dijo:
"Supongamos que Juan Pablo y Norma se acaban de casar. Ellos han construido su hogar, establecido sus normas, son felices. Con el tiempo viene el primer hijo."
Llamaron a uno de los jóvenes y le pidieron que se sentara entre nosotros.
"Norma y Juan le dan la bienvenida a su hogar. Viene entonces el segundo hijo."
Pidieron a otro de los jóvenes que se sentara al lado de su hermano, entre nosotros.
"La familia va creciendo, Norma y Juan son muy buenos padres y literalmente dedican su vida a ellos."
En la dinámica tuvimos tres o cuatro hijos más. En cada ocasión pidieron a alguno de los jóvenes o jovencitas que se sentaran en medio de nosotros. La instructora continuó:
"El tiempo pasa, y llega el día en que los hijos hacen su propia vida. Primero, Julio se casa y forma su propio hogar."
Nuestro primer hijo se levantó y ocupó su nuevo lugar y así sucesivamente con los demás. Cuando todos terminaron de irse, la instructora hizo una pausa y dijo:
"Ahora miren la distancia que existe entre ellos."
Efectivamente, había entre nosotros una distancia de 6 ó 7 sillas vacías.
"¿Qué pudo haber causado ese hueco enorme? Juan y Norma han cometido un gran error, han permitido que sus hijos se interpongan entre ellos y ahora que están de nuevo solos, si acaso, tendrán que empezar a conocerse."
La instructora nos explicó el error de darlo todo por nuestros hijos... Explicó que la base del fundamento del hogar no son los hijos, sino la pareja y que ésta debe permanecer unida contra viento y marea.
De hecho, el mejor regalo que se puede dar a los hijos es saber que sus padres se aman y que permanecen unidos y así ellos aprenderán a amar en función de cómo se aman sus padres.
Si los padres no salen juntos, no se siguen cortejando, no se hablan con tiernos acentos y no se comunican entre ellos de manera frecuente y especial, es escasa la probabilidad de tener hijos espiritual y emocionalmente estables y, cuando ellos partan de casa, nos encontraremos incomunicados.
No es egoísmo, por el contrario, es un seguro de vida para ellos y para nosotros mismos.
Primero la pareja.
Son los hijos los que deberán acomodarse. La vida familiar no tendrá que girar en torno a ellos, sino en torno de los padres.
Tengamos el valor de decir: "Primero mi pareja", o irnos preparando, muy posiblemente, para pasar una vejez solitaria, por no haber aprovechado la oportunidad que tuvimos para construir una vida en pareja.
Sigue estas sencillas reglas y tendrás éxito...
1. Soltero o soltera: primero tus papás.
2. Casado o casada: primero, tu pareja; en segundo lugar, tus padres.
3. Casado o casada con hijos: primero tu pareja, en segundo lugar tus hijos, en tercer lugar, tus padres.
Si cambias el orden en cualquiera de los puntos, probablemente tendrás una vejez solitaria.
El respeto es lo más importante en una relación. Si se pierde el respeto, aunque haya amor, se terminará la relación. No olvidemos conquistar a nuestra pareja día a día.
'Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unan para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra'.
'Antes de acudir al encuentro del otro, deberíamos intentar el encuentro con nosotros mismos'.
GOD BLESS YOU, I WISH YOU A GREAT WEEKEND IF I If I could catch a rainbow I would do it just for you, And share with you its beauty On the days you’re feeling blue.
If I could build a mountain You could call your very own, A place to find serenity, A place to be alone.
If I could take your troubles I would toss them in the sea, But all these things I’m feeling Are impossible for me.
I can not build a mountain, Or catch a rainbow fair, But let me be what I know best, A friend who’s always there.
LAS ESTRELLAS HABLAN EL IDIOMA DE TU CORAZON “¿Cómo sentirme solo, entre tantas estrellas…? Dios enciende luces cada noche para recordarnos que la vida es una fiesta”.
Saboreo cada acto. Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí, entonces me portaba como los demás querían y mi conciencia me censuraba. Menos mal que a pesar de mi esforzada buena educación siempre había alguien difamándome. ¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó que la vida no es un escenario! Desde entonce me atreví a ser como soy! He viajado por todo el mundo, tengo amigos de todas las religiones; conozco gente extraña: vegetarianos que devoran al prójimo con su intolerancia, personas que caminan con un cartel que dicen: “Yo se más que tu”; médicos que están peor que sus pacientes, gente millonaria pero infeliz, seres que se pasan el día quejándose, que se reúnen los domingos para quejarse por turnos. El árbol anciano me enseñó que todos somos lo mismo. La montaña es mi punto de referencia: ser invulnerable, que cada uno diga lo que quiera, yo sigo caminando indetenible, soy guerrero: mi espada es el amor, mi escudo el humor, mi hogar la coherencia, mi texto la libertad, y si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme, prefiero la imaginación a lo indio, es decir inocencia incluida. Quizas solamente teníamos que ser humanos. El que tu no veas los átomos, no significa que no existan. Por eso es muy importante que sea el Amor lo único que inspire tus actos. Sin Amor nada tiene sentido, sin Amor estamos perdidos, sin Amor corremos el riesgo de estar de nuevo transitando de espaldas a la luz. En realidad, sólo hablo para recordarte la importancia del silencio. Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra detrás de las palabras; no soy un sabio, sólo un enamorado de la vida. El silencio es la clave, la simplicidad es la puerta .No es suficiente querer despertar, sino despertar. La mejor forma de despertar es hacerlo sin preocuparse porque nuestros actos incomoden a quienes duermen al lado. Recuerda que el deseo de hacerlo bien será un interferencia; es más importante amar lo que hacemos y disfrutar de todo el trayecto; la meta no existe, el camino y la meta son lo mismo, no tenemos que correr hacia ninguna parte, sólo saber dar cada paso plenamente. La vida es un canto a la belleza, una convocatoria a la transparencia, cuando esto lo descubras desde la vivencia, el viento volverá a ser tu amigo, el árbol se tornará en maestro y el amanecer en ritual, la noche se vestirá de colores, las estrellas hablarán el idioma del corazón y el espíritu de la tierra reposará otra vez tranquilo....
Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en el ni máculas ni rasguños.
Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto.
Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar . De pronto un anciano se acercó y dijo: "Perdona mi atrevimiento, pero, por qué dices eso, si tu corazón no es ni tan, aproximadamente, tan hermoso como el mío, o el de tantas otras personas ?" Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos. La mirada de la gente se sobrecogió ¿como puede él decir que su corazón es más hermoso?, pensaron ... El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se echó a reír. "Debes estar bromeando," dijo. Compara tu corazón con el mío... El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor." "Es cierto, dijo el anciano, tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo... Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido." "Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos, dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día -tal vez- regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón." "¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?" El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes. El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior. Sí, en verdad ahora, puedo ver lo hermoso que es tu corazón. Y tu corazón, ¿cuántas cicatrices tiene?
Había una vez una niña a quien su abuelita se le murió. Era una niña muy pequeña y no podía entender, el porqué ya no podía visitar mas a su abuelita. Siempre la extrañaba cuando hacían galleticas, cantaban canciones y bailaba en compañía de su abuelita. Además, extrañaba oír la historia de "La Llorona" y otros cuentos populares.
Pero lo que más extrañaba, era mandarle notas a escondidas. Así que le escribió una cartita y la depositó en el buzón. Al día siguiente, el cartero le regresó la cartita y le dijo: - "Lo siento, pero no pude entregar la carta a tu abuelita".
La niña le dio la carta a su maestra, pero ella dijo: - "Yo no sé dónde vive tu abuelita".
La niñita no sabía qué hacer, extrañaba muchísimo a su abuelita. Entonces fue con su mamá y le preguntó: - "Mamita, extraño mucho a mi abuelita, ¿Cómo podría mandarle una cartita?"
Su mamá le contestó: - "Querida hijita, abuelita vive en el cielo y allí no hay buzones.
La pequeña niña se puso muy triste y dijo: - "¿Por qué no, mamita?, abuelita dijo que yo siempre le podría escribir.
Su mamá le contestó muy triste: - "No creo que lo entiendas" (Esa es la manera en que a veces las madres les hablan a sus niñas pequeñas).
La niñita estaba decidida, no le gustó la respuesta, así que se dijo así misma: - "Yo misma voy hacer un buzón para el cielo".
La pequeñita se fue a su recámara y sacó todos sus juguetes. Entonces pintó la caja de los juguetes y la decoró con pintura mágica, le dibujó ángeles, corazones y flores y otras cosas que le recordaban el cielo. La terminó con una hermosa cruz que su abuelita le había dado: así Dios dejaría pasar el correo al cielo.
La pequeña niña depositó la cartita en el buzón del cielo, pero la cartita se veía tan pequeña en la caja. Así que fue con su mamá y le preguntó: - "Mamita, tú sabes que extraño mucho a mi abuelita. También te escucho llorar cuando estás sola, ¿por qué no le escribes a mi abuelita y mandas tu cartita por correo en mi buzón del cielo?".
Su mamá escribió, solamente para tener a su hija contenta, pero cuando puso la carta en el buzón, se sintió mucho mejor. Entonces su mamá le platicó a sus amistades y aún a los extraños sobre éste maravilloso buzón que su hija había hecho para su abuelita. Ahora los visitantes de todas partes del mundo mandan cartitas a todos esos seres queridos que están en el cielo.
Tú también puedes usar el buzón del cielo de la niñita. Solamente escribe una cartita para alguien que esté en el cielo. Tú podrías decirle "Te extraño," "Siento pena por ti", alguna cosa que se te haya olvidado, o simplemente una pequeña cartita que salga de tu corazón. Deposítala en el buzón y cuando veas que alguien te sonríe... ¡Sabrás que fue recibida en el cielo!
UN PEDAZO DE CIELO
Si muero antes que tú, hazme un favor: Llora cuanto quieras, pero no te enojes con Dios por haberme llevado. Si no quieres llorar, no llores. Si no logras llorar no te preocupes. Si quieres reír, ríe. Si algunos amigos te cuentan algo de mí, óyelos y cree lo que digan. Si me elogian demasiado, corrige la exageración. Si me critican demasiado, defiéndeme. Si quieren hacerme un santo, sólo porque he muerto, di que yo tenía algo de santo, pero estaba lejos de ser el santo que pintan. Si quieren hacerme un demonio, muestra que yo tal vez tuve algo de demonio, pero toda la vida procuré ser bueno y buen amigo. Si intentan canonizarme di que yo nunca quise ser incensado en vida. Si hablan más de mí que de Cristo, llámales la atención. Si sientes tristeza y deseas rezar por mí, puedes hacerlo, pues quizás necesite tu oración.
Si quieres hablar conmigo, habla con Jesús y yo lo escucharé. Espero estar con Él lo suficiente para continuar siendo útil para ti donde esté. Y si quieres escribir algo sobre mí, di solo una frase: ¡Fue amigo, creyó en mí y me quiso para Dios! ¡Era una flecha que vivía apuntando en dirección a Dios! Ahí, entonces, derrama una lágrima. Yo no estaré presente para enjugarla, pero no hace falta, pues otros amigos lo harán en mi lugar. Y viéndome bien sustituido, iré a atender a mi nueva tarea en el cielo.
Pero de vez en cuando, da una escapadita hacia Dios; no me verás, pero yo estaré muy feliz viéndote a ti mirar hacia Él. Y cuando llegue para ti la hora de ir a ver al Padre, ahí donde nadie puede separarnos, viviremos la amistad que aquí nos preparó para Él.
¿Crees en estas cosas? Entonces, reza para que los dos vivamos como quien sabe que va a morir un día y que muramos como quien supo vivir bien. La amistad sólo tiene sentido si hace el cielo más cercano y si aquí inaugura su comienzo. Pero, si yo muero antes que tú, creo que no voy a extrañar el cielo...
Ser tu Amigo, ya era un Pedazo de Cielo...
Autor Desconocido
ORACIÓN
Sólo Dios puede dar la fe, pero tú puedes dar tu testimonio. Sólo Dios puede dar la esperanza, pero tú puedes dar confianza a tus hermanos. Sólo Dios puede dar amor, pero tú puedes enseñar a amar a los demás. Sólo Dios puede dar la paz, pero tú puedes suscitar la concordia. Sólo Dios puede dar la fuerza, pero tú puedes sostener al desfallecido. Solo Dios es el camino, pero tú puedes mostrarlo a los demás. Sólo Dios es la luz, pero tú puedes hacerla brillar a los ojos de todos. Sólo Dios es la vida, pero tú puedes devolver a otros el deseo de vivir. Sólo Dios puede hacer lo que parece imposible, pero tú puedes hacer lo que es posible. Sólo Dios se basta a sí mismo, pero prefiere contar contigo. Sólo Dios puede devolver la vida, pero quiere que primero, nazca en ti la fe.
Andaba en busca de un corazón, y en esa búsqueda viajó de Honolulu, Hawai, hasta Los Ángeles, California. Buscaba un corazón que fuera afín al suyo, adaptable a su misma sangre. La necesidad era urgente porque su corazón ya no funcionaba como debía. Se trataba de Jason Pacheco, un niño de dos años de edad. El pequeño sufría un mal congénito. El corazón se le moría dentro de él. Y si no se hallaba otro para el trasplante, Jason de seguro fallecería. Desde aquel primer trasplante de corazón algunas décadas atrás, la ciencia de los trasplantes ha progresado de manera asombrosa. Miles de vidas han sido rescatadas de las fauces de la muerte gracias a un trasplante. En el caso de Jason, el corazón tenía que ser, más o menos, de su misma edad, es decir, de unos dos años, y tenía que ser de su mismo tipo de sangre. La raza del donante y el color de su piel no importaban, pero sí tenía que ser un corazón compatible, que se adaptara al cuerpo de Jason, y tenía que ser implantado en su pecho a tiempo. Desgraciadamente Jason no resistió la espera. Al igual que Jason, aunque no en el sentido físico, todos necesitamos un corazón compañero. Un corazón que simpatice con nosotros, que tenga nuestros mismos sentimientos e ideales, y especialmente nuestra misma fe. Un corazón que no sólo sea compatible, sino que nos ame. Que nos ame con un amor eterno. Permítame, joven, señorita, dirigirme, hoy, específicamente a usted. Quizá usted está, hoy mismo, en busca de un corazón. La primera atracción al sexo opuesto es una atracción física, y esto es completamente normal. Pero en eso, precisamente, consiste el engaño. Es que la atracción física, sola, no es suficiente para asegurar largos años de matrimonio feliz. Cuando se case, tenga por seguro que hay por lo menos tres elementos necesarios para un largo y feliz matrimonio. Primero, no sólo ame el cuerpo de su cónyuge, sino también su alma, su corazón, su ser entero. Esa clase de amor asegura la absoluta y eterna fidelidad. Segundo, acepte a su pareja tal cual es. No trate de cambiar a su cónyuge. Esa linda persona que es su pareja será como es, por toda la vida. Tercero, ríndase de modo absoluto, junto con su cónyuge, al señorío de Cristo. El egoísmo, que es el mayor destructor de matrimonios, no prevalece cuando Cristo es Dueño absoluto. Asegure el éxito de su matrimonio comenzando con Cristo en su corazón. La motivación espiritual es el estímulo más fuerte de esta vida.
No amamos. Pero ese no es el cínico problema. Desavisamos. Así que primero empezad a desprenderos de cualquier cosa que sintáis que es desamor. Cualquier actitud, cualquier palabra que habéis utilizado por costumbre pero que de pronto os parece cruel... ¡dejadla!
Estad preparados siempre para decir: «Lo siento». Muy pocas personas son capaces de decir «lo siento». Incluso cuando dan la impresión de hacerlo, no lo dicen. Puede ser una simple formalidad social. Decir realmente «Lo siento» es una gran comprensión. Estáis reconociendo que habéis hecho algo mal... y no intentáis ser únicamente corteses. Retiráis algo. Retiráis un acto que iba a suceder, una palabra que habéis pronunciado. Así que retirad el desamor, y al hacerlo veréis muchas más cosas... que en realidad no es una cuestión de cómo amar. Solo se trata de una cuestión de cómo no amar. Es como un manantial cubierto con piedras y rocas. Retiradlas y el manantial empieza a fluir. Está ahí. Todos los corazones tienen amor, porque el corazón no puede existir sin él. Es la pulsación misma de la vida. Nadie puede estar sin amor; es imposible. Es una verdad básica que todo el mundo tiene amor... la capacidad de amar y ser amado. Pero algunas rocas -una educación equivocada, una actitud errónea, la astucia y mil y una cosa más- están bloqueándole el paso.Retirad los actos de desamor, las palabras de desamor, los gestos de desamor, y de pronto os sorprenderéis en un estado de ánimo muy cariñoso. Surgirán muchos momentos en los que de repente veréis que algo borbotea... v en ellos habrá amor, una simple percepción. Y poco a poco esos momentos se prolongarán más.
Diez ángeles caminan junto a mí, todos los días.Diez ángeles que me guían, me consuelan y me protegen.Me acompañan desde que yo era muy joven. De repente me preguntarás, ¿Porqué diez?¿Qué tienes tú de especial?¿Porqué no uno, dos, o tres?¿Porqué diez?Yo creo que no necesitas tantos. Verás, cada ángel tiene un trabajo determinado que hacer.Sí, parece que hasta los ángeles se especializan. Todos conocemos aFé, Esperanza y Caridad.Son ángeles de maravilla, y ¡tienen tanto trabajo! Pero hay siete ángeles más, y todos nos consuelan y nos protegen. Al cuarto ángel le llamo Tolerancia, a quien, mucho me temo, no llamamos lo suficiente, porque, si así fuera, no habría odio ni prejuicios. Al siguiente ángel es a quien llamo Perdón, al cual tampoco llamamos con frecuencia.¿A quién de nosotros no le vendría bien, más Perdón en nuestros corazones? Y luego tenemos al ángel a quien llamo Belleza. Vemos tantas cosas feas en la vida, que no conozco una sola alma que no quisiera tener más Belleza en su vida. Los dos ángeles siguientes son los gemelos a quienes llamo Alegría y Felicidad. Muchas veces se les ve caminando de la mano. Mi ángel favorito es el llamado Amigo. Este angelito es el que puede realmente dar riqueza a nuestras vidas.A menudo le escucho decir,Para tener un amigo,primero TÚ debes serlo" ¿Y sabes una cosa?, ¡¡funciona!! Y, finalmente, pero no por eso de menor importancia, está el ángel que llamoAmor. A veces se le vé tan tímido, que parece estuviera durmiendo. Pero siempre está cerca.Si tan sólo le abriéramos nuestros corazones y le dejáramos entrar. Si lo hiciéramos, entonces sería más fácil que viéramos a todos los demás Angeles. Yo sí creo que todos tenemos Diez Ángeles que nos acompañan siempre. Son enviados de Dios, para estar con nosotros, para guiarnos, y protegernos hasta el día que nos unamos a Él, en aquel lugar que llamamos Cielo
EL HELECHO Y EL BAMBU Un día decidí darme por vencido. Renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi espiritualidad. Quería renunciar a mi vida. Fui al bosque para tener una última charla con Dios.
"Dios", le dije. "¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?" Su respuesta me sorprendió." Mira a tu alrededor", El dijo:
"Ves el helecho y el bambú?"
"Sí", respondí.
"Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú. En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante. Y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú." Dijo Él. "En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié." Me dijo. "En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. "No renuncié" dijo. "Luego en el quinto año un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante. Pero sólo 6 meses después el bambú creció a más de 100 pies de altura. Se la había pasado cinco años echando raíces. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.
"No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar" Él me dijo. "¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?" "No renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti. No te compares con otros" Me dijo. "El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso". "Tu tiempo vendrá" Dios me dijo. "¡Crecerás muy alto!" "¿Qué tan alto debo crecer?" Pregunté. "¿Qué tan alto crecerá el bambú?" Me preguntó en respuesta. "¿Tan alto como pueda?" Indagué.
Espero que estas palabras puedan ayudarnos a entender que Dios nunca renunciará a nosotros..
Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida. ¡¡¡¡¡CONTINÚA!!!!!
La felicidad te mantiene Dulce, Los intentos te mantienen Fuerte, Las penas te mantienen Humano, Las caídas te mantienen Humilde, El éxito te mantiene Brillante. Pero sólo Dios te mantiene Caminando...